Creo que no necesito dar cifras para afirmar que la industrial textil es una de las más contaminantes. O que existen vertederos llenos de ropa, incluso sin usar. O peor aún, países que se enfrentan a crisis medio ambientales y de salud por los desechos textiles, como Ghana. ¿Y qué decir del desierto del Atacama, en Chile? Lo llaman el basurero del mundo.
Pero, a veces, lo que pasa desapercibido es que el desperdicio textil no comienza cuando se descarta una prenda, comienza antes de su fabricación. Y es aquí donde entran en juego las telas deadstock.
¿Qué son las telas deadstock?
Las telas deadstock son aquellas telas que nunca llegaron a tener el destino para el que fueron planeadas. Pueden proceder de fábricas textiles, fabricantes de tejidos o firmas de moda. Y el motivo por el que estas telas nunca llegaron a usarse son diversos: pueden ser telas sobrantes procedentes de sobreproducciones, cancelaciones de pedidos o cambios en los requisitos de la tela, colores que no fueron los adecuados o estampados a los que luego se le cambió la escala. Telas que iban a convertirse en determinadas prendas, pero que por decisiones de última hora, fueron descartadas de una colección. O remanentes de tela por cálculos erróneos en las previsiones de ventas de prendas.
Estas telas, que para productores y marcas son un stock muerto, sin salida, son grandes aliadas de pequeñas marcas de moda y costureras que buscan crear prendas de manera consciente. Y en lugar de desecharse, estas telas se recuperan para darles un uso real.
De la destrucción al aprovechamiento
Las telas deadstock son telas que pueden quedar abandonadas en almacenes durante años o terminar incineradas o en vertederos, una solución rápida y silenciosa con un gran impacto medioambiental y social.
Por suerte, una mayor sensibilidad de la gente hacia estas prácticas, la demanda de una mayor transparencia y sostenibilidad en la industria textil y la presión de los consumidores, están impulsando políticas de recuperación y reutilización, tanto a nivel gubernamental como de empresa. Esto está haciendo que muchas empresas liberen este tipo de telas para su reventa.
Beneficios de elegir telas deadstock
Entre los principales beneficios de las telas deadstock tenemos:
- Ahorro de recursos. No fabricas material nuevo. Y, además, es que esos recursos que se utilizaron para crear esas telas no se malgastan en vano.
- Se fomenta la economía circular. Se evita que tejido nuevo, sin uso, se una a la pila de residuos textiles. Que termine en un vertedero o incinerado, con el impacto medioambiental y social que eso conlleva. Ahora tenemos problemas muy graves en países como Ghana, donde los vertederos de ropa se han convertido en una gran crisis medioambiental y que afecta a la salud y a los medios de vida de la gente. O por ejemplo, está el desierto del Atacama, en Chile, que se ha ganado el calificativo de “el vertedero del mundo”.
- Por otro lado se da acceso a pequeñas marcas a tejidos a los que, de otra manera, no tendrían tan fácil acceso.
- Los apasionados de la costura podemos adquirir telas que vemos con más frecuencia en las prendas de tiendas de ropa, pero no en tiendas de telas y muchas veces, a un precio muy económico.
¿Son las telas deadstock realmente sostenibles?
Uno de los rasgos característicos y problemáticos de la industria de la moda es la sobreproducción. Y, aunque la compra de tejidos deadstock no es la solución al desperdicio textil, es un paso que hoy en día ayuda a un consumo más sostenible.
Con la compra de este tipo de telas se está evitando que esos tejidos terminen incinerados o en vertederos y, asimismo, se reduce la demanda de tejidos vírgenes. Pero la solución al problema de fondo es otra, en la que deben intervenir agentes gubernamentales y las propias empresas a través de regulaciones, campañas de concienciación y otras iniciativas para que los excedentes textiles se conviertan en algo anecdótico.
Coser un armario más responsable
Cada tela deadstock tiene una historia. Algunas no entraron en producción porque la marca cambió de color a última hora. Otras quedaron en el almacén tras una colección. Todas estaban destinadas a desaparecer sin haber sido usadas. Trabajar con deadstock es, en cierto modo, rescatar posibilidades.
Para quienes disfrutan de la costura como un espacio de calma, creación y autocuidado, elegir estos tejidos añade un valor emocional: la prenda no solo es única por cómo la coses, sino también por lo que evita.
Si te interesa explorar esta opción, puedes descubrir las telas deadstock disponibles en ODALOA o seguir leyendo el magazine para profundizar en moda sostenible, costura y creatividad.
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