Laura, una mujer joven, en su estudio de costura, cose con una máquina de coser
Entrevistas

Historias de emprendimiento con Laura de Historias Hiladas Madrid

Desde 2014, cada 19 de noviembre, se celebra el Día Internacional de la Mujer Emprendedora. Lo estableció el Consejo de las Naciones Unidas con el fin de visibilizar el talento de las mujeres que emprenden así como los obstáculos con los que se encuentran. Pero también para contribuir a su empoderamiento y sensibilizar sobre la igualdad de género en el ámbito laboral.

Con motivo de este día, hablo con Laura, fundadora de Historias Hiladas Madrid. Esta academia abrió sus puertas en 2019 y en ella se imparten clases de costura para todos los niveles, patronaje, punto y ganchillo. Además, organiza monográficos muy variados, desde hacer ropa de baño o lencería, pasando por amigurumis, hasta para aprender a usar la remalladora o coser tu propia ropa deportiva. Pero Historias Hiladas es algo más que una academia, es un lugar donde se tejen historias, trabas amistades y se hacen las ya famosas “quedadas de labores”. Unos encuentros en los que te reúnes con otras costureras para hablar y pasar un buen rato mientras coses o tejes y te tomas un aperitivo. Aunque confieso que yo ya he ido algunas veces solo a charlar y sé que no soy la única 😉

La siguiente quedada de labores, que viene acompañada de un taller de reciclaje textil, la organiza el próximo sábado 25 y no hace falta ser alumna para asistir.

Por otro lado, Laura escribe desde 2011 en su blog Mi Primera Máquina de Coser, donde habla de costura, patronaje, telas  y comparte tutorales, entre otros. Además, recientemente ha lanzado un podcast súper interesante, bajo el mismo nombre, en los que aborda en profundidad estos temas y realiza entrevistas a personas de este mundillo.

Interior de una academia de costura en la que se ven varias máquinas de coser, mesas altas para hacer patrones y cortar telas, así como un burro con ropa colgada.

El valor de la costura

Antes de abordar tu historia de emprendimiento, vamos a hablar un poco sobre costura, que al final es la base de lo que te ha llevado a iniciar esta gran aventura. ¿Cómo surgió tu interés por ella?

De adolescente me gustaba mucho la moda y fantaseaba con ser diseñadora de moda. Pensé que para eso debería saber coser y más adelante, cuando ya tenía 20 años, estaba buscando para comprarme una falda de tubo muy sencilla y no la encontraba en ninguna tienda. Pensé que algo tan básico me lo podría hacer yo a mi gusto si supiera coser y al poco tiempo me apunté a clases. 

¿Qué aporta la costura a tu vida?

Me ha aportado, me aporta y creo que me seguirá aportando una forma diferente de hacer las cosas. Creo que te hace más resolutivo, ayuda a mantener la creatividad y, sobre todo, a los que nos gusta la moda y nos gusta cosernos ropa, creo que ayuda mucho a sentirte más cómoda con tu estilo y te acerca a prendas y calidades que no todo el mundo se puede permitir.

Para ti es muy importante la sostenibilidad y eres una defensora de la slow fashion, ¿cómo te iniciaste en ella y por qué?

En 2012 creé una marca de moda y no me cabía en la cabeza que con todos los gastos que supone crear una prenda, existieran tiendas con precios tan bajos. Así me fui informando y en 2017, como trabajo de fin de Grado, hice una investigación sobre el consumo enfocado en la moda. El fin de mi proyecto fue dar alternativas más sostenibles al consumo del fast fashion con opciones reales para todos los presupuestos.

Interior de una academia de costura en la que se ve una mesa alta para cortar telas y hacer patrones. Al fondo se ve una mesa con una máquina de coser.

La aventura de emprender

Emprender es toda una aventura, tú tuviste varias ideas, porque Historias Hiladas Madrid no es el primer negocio que emprendes, y las levantaste de la nada. Háblame un poco sobre tus diferentes proyectos.

El primero fue la marca de moda. Era muy jovencita y empecé la casa por el tejado, pero agradezco mucho el haberme lanzado sin paracaídas porque aprendí muchísimo.

La marca la cerré pero gracias a ella estuve unos años haciendo trajes de novia e invitada a medida. ¡Es algo que he disfrutado muchísimo!

Aunque el blog lo empecé antes que la marca, no fue hasta mucho tiempo después cuando empecé a trabajar con marcas para contenido y promociones. El blog ahora se ha convertido en mi plataforma para mi nuevo proyecto: un podcast de costura que lleva el mismo nombre: mi primera máquina de coser, y donde puedo hablar de todo lo que me gusta sin tapujos. Igual que hacía en el blog pero en un formato diferente.

Y por supuesto, también gracias al blog, ahora tengo mi academia de costura que es mi trabajo a tiempo completo ahora mismo.

La participación de la mujer en el ecosistema del emprendimiento es aún muy pequeña a nivel mundial. En el caso de España, según datos del Mapa del Espíritu Empresarial de South Summit, publicado en 2022, las mujeres suponemos solo el 20% del total. Una cifra que no ha variado mucho en los últimos ocho años. ¿Qué fue lo que te motivó a emprender?

Me gustaría aprovechar esta pregunta para poner sobre la mesa que no todos tenemos las mismas oportunidades a la hora de emprender, aunque la motivación nos rebose y las ganas nos puedan. Yo no tengo cargas familiares, no tengo hipoteca, tengo una red familiar y de amistades con posibilidades para acogerme el día que me caiga. Para mi emprender es algo que me sale natural y que parece que no puedo evitar, pero además sé que mi mayor riesgo es perder mi tiempo y mi dinero. Cosas con las que he aprendido a manejarme cuando las tengo y cuando me faltan. Creo que tener ese bajo riesgo, sumado a mi necesidad de hacer algo que me motive y me haga feliz, ha sido lo que más me ha motivado a emprender. Y por otro lado, esa red familiar y de amistades son los primeros que siempre me han animado y me siguen proponiendo retos. Eso, mucha gente no lo tiene, y su lucha es más dura.

Uno de los motivos por los que se proclamó el Día Internacional de la Mujer Emprendedora es para sensibilizar de las barreras que tienen las mujeres a la hora  de emprender, solo por el hecho de ser mujer, ¿con cuáles te has encontrado tú?

Es una lástima en los tiempos que corren, pero sí, claramente por ser mujer y con mi primer emprendimiento lo notaba bastante más que ahora, porque encima era «una niña». Sentir que la gente no te toma en serio o que menosprecien tu trabajo ha sido algo que siempre me ha afectado mucho. Y me ha venido por parte de desconocidos y conocidos. Cuando te lo dice un desconocido, bueno, te puede afectar, pero si te paras a pensarlo te enfada más que te entristece. Pero cuando te lo dice un conocido, te afecta más y te lo acabas creyendo. A día de hoy me afecta todo menos, por suerte, porque sigo escuchando los diminutivos asociados a cualquier mujer autónoma o con una pyme «tu tiendita», «tu proyecto», «tus cositas». 

Interior de una academia de costura en la que se ven dos amplias mesas con máquinas de coser. A un lado, un burro perchero con ropa colgando. Al fondo, en la pared, un corcho con muestras de telas e imágenes de inspiración.

Levantar tu propio negocio es un camino de muchas luces y sombras, ¿qué ventajas e inconvenientes tiene para ti emprender?

Los inconvenientes, ¡todos! jajajaja. No, pero en verdad para mi me pesan más las ventajas, por suerte. Te contesto a esta pregunta, por ejemplo, desde la playa. Me he cogido un par de días para juntarlos con un festivo y así poder pasar cinco días disfrutando de otro clima.

¿Los inconvenientes? El próximo festivo lo trabajo, por supuesto. Más inconvenientes. Me ha costado mucho encontrar a alguien de confianza que esté en la academia cuando yo no estoy. Y mucho más me ha costado sacar tiempo para mí. Te vuelves un poco esclavo de tu negocio y, sobre todo al principio y en ciertas épocas, no te queda otra que echar horas que no vas a facturar, pero que hay que echarlas. Te toca hacer trabajos que no puedes delegar o que aunque no te encanten, lo tienes que hacer tu. Por otra parte, has tenido que aprender a delegar porque te cuesta dejar de hacer cosas a tu manera. Todos los marrones del negocio te los comes tú. Y encima un negocio con sede física trae el doble de marrones porque cuando no es una factura inesperada, es que algo se ha roto, en fin. El día a día.

Pero las ventajas también son muchas. Porque al final, todo lo que estás currando es por y para ti. En mi caso, además, me gusta dar clases, me encanta ir a la academia y me siento súper privilegiada de poder reunir allí a otras costureras y poder conocer a gente súper interesante del mundo de la costura y las labores.

Miedo al fracaso, la inversión económica, salir de la zona de confort, la soledad, la falta de estabilidad…Emprender lleva consigo numerosos miedos, según la persona serán unos u otros, pero lo que está claro es que puede ser aterrador, ¿cómo lidiaste con el miedo y la incertidumbre que genera montar un negocio propio?

No es lo mismo el primer negocio que el tercero. Aunque el miedo y la incertidumbre se sienten igual de intensamente. Cuando abrí la academia, desde fuera parecía todo un poco a lo loco, pero en realidad, para mí, el inicio estuvo bastante controlado. Yo ya estaba dando clases de costura en otras academias y sabía lo que hacía falta y lo que las alumnas querían. La incertidumbre de si funcionará o no, la tienes siempre, pero yo me di un margen de tres meses para probar. Pedí un dinero para empezar y en ese dinero entraba el alquiler de los tres primeros meses. Si no iba bien, sabía que era un dinero que podía devolver en un periodo de tiempo relativamente corto y eso, a mí me da tranquilidad. Pero el miedo y la incertidumbre te acompañan siempre, con el tiempo y la experiencia lo que aprendes es a gestionarlos mejor.

Si pudieras hablar con tu yo del pasado, aquella Laura que estaba empezando a emprender, ¿qué le dirías?

¡Que planifique! Que está muy bien lanzarse y probar, no quedarse con las ganas. Pero hay que pensar que si sale bien hay que estar preparada para crecer y para saber qué quieres hacer y cuál es el siguiente paso.

Emprender puede ser algo agotador, estresante y algo a lo que dedicar numerosas horas al día, ¿qué es lo que haces para mantener un equilibrio entre vida personal y laboral y mantener una buena salud mental?

Me ha costado mucho y fue gracias a una amiga que me dio un toque de atención hace años para recordarme que el descanso es importante. No lo apliqué de inmediato pero con el tiempo sí que intento separar más las horas de trabajo de los descansos y el ocio. Creo que es importante recordar tus prioridades de vez en cuando para no olvidarte de pasar tiempo con la familia, los amigos, disfrutar de tus hobbies y, sobre todo, no sentirte mal por ello, ni estar pensando en si deberías estar trabajando en vez de haciendo otras cosas.

Un consejo para mujeres que quieran emprender. 

Que prueben. Tanto lo que es emprender en sí y no quedarse con las ganas, como el hecho de probar su idea, es decir, comprobar que puede funcionar, liar a gente para que prueben su producto o su servicio, hacer todo lo posible sin invertir mucho para tantear cómo va a ser antes de lanzarse de lleno con algo. Yo soy muy de “mejor hecho que perfecto”, porque con las pruebas y la experiencia es como se va perfeccionando. 

Y para cerrar, volvemos de nuevo a la costura. Cuéntame un truco o técnica de costura que adores, y una herramienta indispensable para ti a la hora de coser. 

La técnica te diría que el «understitching», no sé cómo se dice en español pero me parece un detalle para que todo quede impoluto. Lo uso a veces en cosas que no lo necesitan específicamente pero me encanta. Y herramienta, no es que me encante, pero lo uso mucho, jajaja, el descosedor. Lo tengo a mano porque tengo uno que por la parte contraria al pincho me sirve además como «sexto dedo» cuando tengo que sujetar la tela muy cerca del prensatelas y la aguja.

 

¡Gracias, Laura, por contarnos toda tu experiencia!

¿Eres emprendedora? Cuéntanos en los comentarios tu experiencia.

No te decides a emprender ¿qué te frena?

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